Ruinas de Kuelap

  Nos aproximábamos a la muralla cuando Santamaría me insinuó dejar la mula en aquel lugar y continuar a pié. Le obedecí, aunque no comprendí el porqué, su argumento de haber aquí mejores pastos no era más que ocultar alguna superchería.Entrada a la Ciudadela de Kuelap
Tenía las piernas entumecidas y agarrotadas, me costó mucho trabajo ponerlas en movimiento, además los 3.000 mts. de altitud se hacían notar en mis pulmones que no se recuperaban  con la facilidad habitual.
Nuestra proximidad, despertó a un perro salvaje que con su aullido parecía alertar a los espíritus de los Hualki; un escalofrío me recorrió el cuerpo y el pequeño Santamaría se protegió a mi lado, enfundándose nuevamente el poncho y calándose el sombrero de paja hasta las orejas.Murallas de Kuelap
Al frente, un bastión de unos 700 metros de longitud que de forma irregular se somete a los recursos naturales, su altura se adapta también, de forma variable, a las dificultades y relieves del terreno, alcanzando hasta los 19 metros.
Aquella gigantesca muralla brotada de la maleza, orientaba su ocre línea de Norte a Sur, y como escenario de lúgubres leyendas, culminaba entre brumas la más exhuberante y salvaje vegetación. Tomamos por ser de más fácil acceso, la que hubo de ser la puerta principal; una de las dos aberturas que a manera de grietas trapezoidales interrumpen la homogénea linea pétrea frontal.Kuelap Jose Garcia Vaso con su guia Santamaria A través de ella, un largo pasillo en rampa ascendente se va estrechando durante 47 mts. de recorrido, hasta permitir en su final el paso de un solo in dividuo agachado. Este pasillo está controlado en su parte superior por torreones, desde donde los posibles guardianes harian inaccesible el paso a los no autorizados.
En su interior, el terreno muy nivelado mediante la construcción de terrazas de relleno, contenido por muros de piedra y sobre el que se levantan las edificaciones.Kuelap pasillo de entrada
Al fondo, una segunda muralla levantaba un desnivel de más de diez  metros sobre una longitud de 280, creando asi una fortaleza dentro de otra, asegurando la defensa de sus moradores, y a la vez de zona reservada para las clases sociales privilegiadas, dirigentes, administradores y religiosos.
Las viviendas del conjunto suelen ser, en forma general, de planta circular, construidas con piedra y posiblemente cubiertas con techo de paja del que no queda hoy ni rastro.
A estos dos recintos amurallados, para distinguirlos, los llamaremos en adelante: ciudad alta y ciudad baja.Kuelap salida protegida a la ciudadela
Decidí recorrer en primer lugar la ciudad baja. Agudicé mis sentidos y penetré en la maleza abriéndome paso por entre los arbustos. Fascinado encontraba aqui y allá, de una forma ordenada, las ásperas construcciones de una civilización desaparecida. Traté de comprender la turbadora historia de sus moradores: “Los Sachas o Chacha – puyos”, pobladores prehispánicos de la Región. ¿De qué tenian que protegerse?, ¿Quiénes eran los enemigos que les habian obligado a la creación de aquella inexpugnable fortaleza?. Teniendo en cuenta las armas de la época: la honda, el arco y la lanza, aquellos hombres habian creado suficiente impedimento, para que cualquier intruso desechara la más remota intención de atacarla.Kuelap segunda muralla ciudad alta
El examen que iba haciendo, me aportaba la conclusión de ser una ciudad con capacidad para albergar unas 2.000 personas, que trabajarían durante muchos años en su construcción, y que el volumen de piedras empleadas superarla en más de tres veces a las utilizadas en la gran pirámide de Keops en Egipto.
Sus habitantes pudieron ser circustanciales en épocas de guerra entre pueblos vecinos, aunque la riqueza de la zona para la agricultura, los buenos pastos para el ganado y la posibilidad de caza abundante, también me hizo suponer, que bien pudo estar habitada continuamente, y servir al mismo tiempo de refugio a los campesinos de los alrededores, protegiendo a la vez el producto de sus cosechas, sus animales y riquezas del pillaje de bandas nómadas existentes entre los valles del Marañón y Utcubamba.126 viviendas guardando

Protegiendo sus secretos, la bruma, único testigo que, aliada con el silencio, vagaba sin rumbo lamiendo y acarician­do al colosal monumento.

Junto a aquellas construcciones circulares, en algunos casos tangenciales, encontré otras rectangulares, cimentacio­nes extrañas, caminos que nos llevan al mismo borde de la muralla, terminando en una pequeña plaza o mirador y en donde se encuentra una pequeña garita.308 pepe Scaneado

Un edificio extraño aumentó aún más mi perplejidad: De entre el follaje surgía provocadora, su forma de tronco de cono invertido, lucia una incomprensible ejecución de piedras la­bradas. Lo convertía en el más raro de cuantos hasta el momen­to había descubierto. Una puerta frontal se abre destruida, bien por la naturaleza o excavada por huaqueros en sus ansias de encontrar tesoros. Trepé sus casi cinco metros de al­tura, encontrando un orificio concéntrico a la base que da acceso a una cavidad en forma de botella por su cuello.Copia de la sección del tintero245 edificio tintero

Miré y miré más de mil veces, interrogando con la vista al paisaje e intentando descubrir el misterioso significado de su existencia. Aquel curioso monumento, sólo albergaba en su interior algunos restos de osamenta humana. Sumido en el eterno silencio de sus piedras retaba a las más extra­ñas y amplias fantasías.

Algunos cráneos presentaban un hueco rectangular como de haber Boca de la Botellasufrido la trepanación, operación ésta efectuada con el «tumi» para sanar a los locos o para sacar las malas ideas y demonios de sus cabezas. Tal vez, estos orificios fueron los que dieron origen a la leyenda contada por Santamaría del exterminio de la población, a base de martillazos de los brujos Hualki.
Su forma interior de botella, me sugirió la posibilidad de haber sido un recipiente de agua o bien un almacén de alimentos. Deseché rápidamente la idea, no se ajustaba a las costumbres nativas y el acceso tampoco era el apropiado. ¿Pudo haber sido un calabozo en donde los enemigos y prisioneros penaran sus delitos?, o ¿lugar de ofrendas a sus Deidades?, en donde arrojarían: alimentos, riquezas y sacrificios de animales o personas.edificios con adornos
La posibilidad de ser una «Huaca» (enterramiento), me llevó más tiempo en su estudio, más aún, conociendo las costumbres de los indios andinos y el respeto a sus muertos, y teniendo en cuenta sus creencias y filosofía de la vida, que la dividen en tres mundos distintos pero relacionados entre sí: «LA JANAN PACHA» o mundo de arriba, habitado por seres celestes; «EL CAY PACHA» o mundo de aquí, habitado por seres terrestres y por los espíritus y «LA UCU PACHA» o mundo de dentro, habitado por los muertos y gérmenes del Cay Pacha. De la comunicación del Ucu Pacha con el Cay Pacha o comunicación del mundo de los muertos con el terrestre, aparece la «PACARINA» o la creación de nuevos hombres. Por esta razón, no debe extrañarnos la protección que los Kuelaps dieron a sus difuntos, creando sus chulpas o huacas (enterramientos ) en el interior de la fortaleza y entre sus viviendas.Plano para Web

Al igual que las demás, la teoría de que aquel edificio pudiera ser un mausoleo, estaba escasa de argumento. La falta de estudios sobre el particular y la sombra de husmeadores sin escrúpulos, nos dejaba en un mundo de elucubraciones como único recurso, para obtener una justificación más o menos lógica de lo que teniamos delante.Muralla para Web
La gran muralla se extiende sobre una superficie de planta elíptica, en su frente occidental, la roca aflora en muchos parajes y la reemplaza cuando la altura es suficiente. En esta ladera encontré una tercera e incomprensible puerta, más que un acceso a la ciudad parece una salida rápida de emergencia para los conocedores. Esta, como las anteriores, abre el terraplén en rampa, se encuentra sensiblemente en la prolongación y frente a la puerta principal, separadas por no más de cinco metros. De similares características a las otras, no presenta puerta intermedia ni bóveda en su salida, aunque descubrí unos restos de cimientos que pueden ser vestigios de un laberinto, en donde el desconocedor, encontrara impedimentos para salir.119Peligro de muerteSalida de trampa

Al exterior, remata a una pendiente muy pronunciada, practicable únicamente por los hombres acostumbrados a ella, indios que en este género de subidas son incansables. Sin duda, estas dificultades habrían sido bastante para que los constructores no buscaran acumular otros obstáculos. Las grandes pendientes, junto con los precipicios que limitan a la ciudad por el lado occidental de la cresta, es suficientemente abrupto como para ser casi inaccesible.
Ascendí a la ciudad alta, penetrando por una de sus dos puertas, que siguen el estilo arquitectónico defensivo de las tres encontradas en la ciudad baja, aunque estas de menores dimensiones.Santa Maria La parte Norte no parece haber contenido monumentos especiales, sin embargo. en esta extremidad, se encuentra una torre que se eleva a modo de mirador y domina perspectivas muy extendidas, se percibe a lo lejos, el valle del Utcubamba y las montañas del otro lado de este rio, asi como todas las crestas de la cadena que se extiende hasta el valle del Marañón.210ciudadela alta
A algunos metros de alli, hacia el Sur, se encuentra un monumento curioso por su forma de estribo. Aparece como una choza eliptica que hubiera sido cortada en dos por un muro, sobre el que se abre una puerta.
Continuando a lo largo de la muralla, llegué a los restos de un edificio de una veintena de metros de longitud, muy arrasado para poder juzgar sobre él; garitas para centinelas y un sin número de ruinas rectangulares, que dan a esta zona un singular carácter militar. Cerca, un bloque cúbico de piedras acribillado de nichos, conteniendo todavia osamentas, delata una huaca funeraria.Kuelap enterramiento restos humanos
Santamaría, receloso, seguía mis pasos con extremada cautela, se refugiaba a mi lado, limitándose a retenerme del brazo cuando nos aproximábamos a estas tétricas construcciones.
–  Tenga cuidado con los «Agüelos” don Pepe, los podemos irritar – susurró corrigiendo la dirección de mis pasos.
–  ¿Que sucede? – pregunté.
– No debemos profanar las «Chulpas» de los «Agüelos», nos castigarán. «Agüelos», «Gentiles» o «Purumachos» (hombres viejos), es como denominan a las momias de esos cementerios en los pueblos de la región. En torno a ellos hay un montón de cuentos y leyendas . . .Kulap calavera
– Los agüelos – prosiguió Santamaría, agarran a los que pisan sus huesos o sus pertenencias: tiestos, vestidos o riquezas, y no lo sueltan más; los atontan produciéndoles enfermedades raras, tumores y sarnas malignas en el cuerpo, muriendo misteriosamente. Ellos guardan tesoros fabulosos y conservan en tinajas chicha de maiz, que nunca se acaba, chicha que enverdece en luna nueva y fermenta en luna llena. Hacen que los «correistas» (repartidores de correo), no lleguen a tiempo con las valijas a los pueblos, porque se emborrachan con la chicha de los agüelos…
Cada vez que Santamaría contaba alguna de sus historias me dejaba aturdido. Después de sus relatos, me observaba interrogante, esperando, tal vez encontrar en mi algún gesto de apoyo o asentimiento. Asi lo hice siempre, tomé muy en serio y sin esfuerzo sus creencias. En verdad tengo que reconocer que, en el fondo deseaba compartirlas, aún más, en aquel cúmulo de incertidumbres.134el Castillo
La parte Sur de la ciudad alta, en oposición con la Norte, parece haber tenido un destino exclusivamente para el habitat. Un conjunto de construcciones se distingue inmediatamente de las demás. Está formado por tres asentamientos en gradas, y en cuya superficie se emplazan edificios circulares, muy unidos entre sí, que con el escalonamiento de las gradas producen la sensación de ser un castillo.
Atónito por la majestuosidad de aquel conjunto olvidado del hombre, lo exploraba sin entender, que tal maravilla fuese desconocida aún para el mundo civilizado.rombos en edificios
Detalles decorativos, como el friso que aparece formando rombos, construido a modo de mosaico con piedras perfectamente achatadas y ajustadas; los estucados de arcilla, cuyos restos todavía se pueden ver en el interior de algunas edificaciones; caras y animales labrados en piedra y tantos otros detalles, que necesitaríamos de muchos folios para poder describir integramente.136rombos dobles
Resumiendo: podemos decir que estamos ante una ciudad fortificada, construida a tres mil metros de altura, en la cumbre que domina las quebradas de Mangalpa y de Tingo, en el macizo altamente accidentado que se extiende entre el rio Marañón y su afluente el Utcubamba, departamento de Amazonas. La estructura y arquitectura no se parece en nada a las otras culturas andinas de la época, diferenciándose sensiblemente de las aportaciones Incas a los pueblos conquistados, por lo que presumimos que Kuelap fue una de las pocas ciudades que no pudo ser doblegada por el Inca.Kuelap cara labrada
Otras noticias ponen en duda la auténtica historia de las ruinas arqueológicas. El historiador peruano Waldemar Espinoza revela como cierto, que durante la época de alianza entre españoles y chachapuyos, «Cayo Topac», tenía planeado asesinar a los españoles más próximos y acondicionar la fortaleza de Kuelap, para que a ella viniera a refugiarse Manco Inca. Dato que advierte de la importancia militar que tuvo en épocas de conflicto, para ser elegida como reducto de la defensa incaica. Desgraciadamente, la falta de documentos reveladores y el destrozo de inaprensivos
buscadores de tesoros, dejan todo en lo mítico, o en conclusio­nes indemostrables.162Costruccion especial

Se registra también, según el autor antes citado, que hacia el año 1.475, habría caido Kuelap bajo el dominio del Imperio Incaico. Noticia esta que nos permitimos poner en duda.

Entre las múltiples leyendas del lugar, hay una que afecta directamente el tema y que recogimos como dato curioso, sin intención, como es natural, de influir en criterios.

Cancharín era un pueblo floreciente que dominaba la región del pueblo actual de Huancas y sobre el sitio denominado Pucaconga.

Un buen dia apareció por el horizonte un majestuoso cóndor, que dando vueltas, levantaba sus enormes alas, dejando ver el blanco de sus plumas, su encorvado pico y sus profundos ojos negros. Se perdió por unos instantes en el vertiginoso acantilado; apareció nuevamente, pero muy alto; se lanzaba triunfador, de las alturas hacia el cielo y prendiendo en el manto azul del firmamento, quedaba su figura reducida a un diminuto punto negro.311Montañas Inexplicablemente, perdió serenidad, sur­caba como loco, percibiéndose claramente al oído el ruido del viento cortado por sus alas. Descendía y se sacudía como un gigante herido. Detrás de la silueta negra del poderoso cóndor, un diminuto halcón de ágiles movimientos, descendia veloz para caer implacable sobre su descomunal presa. Una y otra vez, el halcón repetía la maniobra, picando la cabezota del cóndor y como un rayo se alejaba para volver sobre las espaldas de la misma presa.

El cóndor, de lentos, nobles y majestuosos movimientos, no llegaba a comprender la osadia de su agresivo y diminuto enemigo e impulsado por la inercia del poderío de su vuelo, miró con odio profundo al inesperado y atrevido agresor, emi­tiendo siniestros graznidos de muerte. Cayó cortando el viento sobre su enemigo; el halcón, con ágil movimiento, esquivó la réplica y el rey de las alturas, fué a estrellarse con las enhiestas salientes del roquedal.

Del rey de los espacios, sólo quedaban tétricos despojos sanguinolentos, esparcidos en los escalones de la sobrecogedora sima.172Santamaria y yo Bis

– Ha sido un sueño horrible – murmuró Tella, la niña más her­mosa de Cancharín, poniéndose a llorar y añadiendo – Al Dios de los Kuelap lo he visto vencido en su propio ambiente abismal. ¡Esto presagia desgracia para el pueblo de los Chachas!.

A los pocos días del sueño de Tella, los ejércitos del Inca invasor Tupac Yupanqui, aplastaban a los Chacha y el Dios Condor de los Kuelaps, quedó para siempre eclipsado por los halcones voraces del Cuzco.

¿Cual fué la auténtica historia de los Kuelaps?. ¡Quien sabe! Conclusiones lógicas, reflexiones serias, deducciones ab­surdas, cuentos, mitos y leyendas. Todo ello con el maravillo­so soporte de un monumento ciclópeo único en el mundo, que heredado por injustos, lo mantienen en la misma obscuridad del silencio. Tal vez sea éste el hechizo que los brujos Hualki designa­ron para Kuelap «CIUDAD ENCANTADA».

  NOTA.- Los informes y fotos de este documento, se refieren a los de  la fecha de esta expedicion y datos recogidos del boletin informativo editado por el Instituto Nacional de Cúltura, departamento de Amazonas en Chachapoyas dirigido por D. Carlos Alberto Torres Mas.

    En un segundo viaje, dos años despues, me llenó de satisfacción el encontrar a Arqueologos y  personal adecuado, trabajando en el estudio de esta maravillosa e historica ruina peruana.

     CONTINUA VIAJE A CHACHAPOYAS

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